El presente texto esta centrado en la formación del educador y como este debe formar o crear un educando con saberes específicos y significaciones.
La labor del educador se puede comparar con el mito de Frankestein porque este ha de crear. Pero en este crear, se conjugan muchas variantes por el hecho de querer hacer de ésta creación un ser libre, o sea que éste pueda decidir o decir lo que quiere hacer o pensar.
El educador toma como creación la educación, en la cual dedica tiempo, dedicación y afecto, para lo cual entrega todo su ser en la misión de perfeccionar la obra que en este caso seria el alumno, pero al ver terminada su tarea no se conforma, quiere que ésta tome vida e iniciativa propia, para lo cual tendrá que pensar por sí mismo tomar decisiones, plantearse una visión de mundo, pero el creador se entristece por que en el fondo de su ser quiere que este le agradezca no por haberlo creado sino por que se reconocen como seres pensantes, pero la obra no siempre llega a esta solicitud.
El método educativo que utiliza éste educador es constructivista ya que desea que su creación sea capaz de construir su propio pensamiento, sea capaz de razonar, tomar decisiones, etc.
Nosotros como educadores creamos seres, desde la vida cotidiana nos proponemos construir un sujeto, que va sumando conocimientos, saberes, y en donde sin darnos cuenta se forma un ente a nuestra imagen y semejanza.
Frankestein, es finalmente el mito del educador, ya que como educadores creamos a seres que finalmente tienen impregnados nuestros pensamientos, y los saberes que les hemos entregados a lo largo de su escolaridad. Aquí también, nos encontramos con las distintas habilidades que debe tener la persona, o educador, para poder realizar este acto educativo, este debe poseer, las capacidades y las condiciones particulares para poder entregar la educación que debiera ser la correcta.
Para poder formar a un alumno de buena manera es necesario conocer todos los aspectos de este, informándose de su aspecto psicológico para ver cual aprendizaje será el más beneficioso para él, además de la construcción de objetos o dispositivos didácticos que son adaptados para el aprendizaje de estos. Pero aunque todo esto ya fuere conocido, y aunque hubiésemos tomado la medida de todas esas evoluciones psicológicas para comprender la forma de aprendizaje del alumno, y adquirido todos los conocimientos psicológicos y sociológicos adecuados, seguiría habiendo “algo” que entra en juego siempre, cada vez que un adulto se encuentra en el ámbito de educar; este “algo” que nos es develado, en el momento de estar educando al alumno, o creando los saberes que este debe poseer, tenemos la libertad de poder educar .
Finalmente, la analogía que se realiza con Frankestein es el que cada vez que educamos a alguien, siempre encontramos algo que es diferente en cada alumno, como lo son sus características personales, y sus pensamientos diferentes. Todo esto se conjuga en la tarea de crear y en algunas ocasiones ignoramos esto y se cree que los alumnos son un ente que podemos manejar a nuestra voluntad; pero esto no se da en la realidad, ya que todos los alumnos y el ser creado por el doctor Frankestein poseen habilidades y características diferentes que se impregnan desde el ámbito educativo, pero que al final serán todos distintos los unos de los otros.
KATHERINE CORDOVA
BARBARA PALOMINO
KARINA RAMIREZ
ELIZABETH UBEDA.












